Deja de tratar de controlar al mundo y ¡vívelo!

Ok, tal vez no quieras controlar todo el mundo, pero muchos de nosotros sí tratamos de controlar por lo menos los alrededores, el comportamiento de amigos y familiares, personal de la oficina, al clima, el tráfico, el partido de fútbol de tu hijo, los horarios de la televisión y alguna que otra cosilla sin importancia.

Por un lado está muy bien, tampoco quieres ir ahí por la vida como si nada importase, así que recapitulas, analizas, corriges y mejoras. Lo problemático es que muchas veces lo llevamos al extremo sin darnos cuenta.

Y es que fulano no dijo lo que “tenía” que decir… claro, el entrecomillado significa que lo que “tenía” que decir, era lo que yo quería que dijera, en el momento que yo quería, con la entonación que quería y el ritmo y tempo que “debía”… y lo mismo es una junta de oficina que en un café entre [email protected], o ¿nunca te has topado con alguien que te cuenta cómo el día anterior se lo pasó terrible en un evento en el que todo estuvo mal? Digo, no que se vea en las fotos, porque bueno, ya sabes, todo mundo sale muy divertido, pero deja que te cuente…

Y así seguimos, que si hubieras tomado la otra calle, que por qué se vistió así, que si se lo hubiera asignado a otra persona, que si debí haberlo dicho antes, que si mi amigo tiene el sillón donde no debe ir y que llegaste muy temprano, que llegaste muy tarde.

El problema, es que no lo vemos como un problema, porque nosotros… bueno, concretamente YO… estoy en lo correcto 😉 , y como estoy en lo correcto las cosas deben ser como yo las pienso; si creyera que estoy mal, no me atrevería a sugerir un nuevo lugar para la maceta de una planta, que ni conozco, en un lugar donde nunca me habían invitado; y sin embargo hay quien la mueve sin preguntar. Y probablemente alguno de ustedes pensó: “no, pero sí conozco la planta y le está dando demasiado sol”… o sea que como tú estás en lo correcto… ¿ves para dónde voy?, porque la planta puede llevar ahí meses y puede haber una buena razón para que esté ahí… pero eso a ti no te interesa, porque tú “sabes” cómo “deben” ser las cosas.

Como dije al principio, está bien que controlemos algunas cosas, pero cuando empiezas a tratar de controlar el mundo, en lugar de vivirlo… dejas también de vivir tu propia vida, por tratar de controlar la de los demás.

En palabras del co-fundador de la Psicología Positiva Mihaly Csikszentmihalyi: “Al reconocer las limitaciones de la voluntad humana, al aceptar un papel cooperativo en vez de un papel dirigente en el universo, deberíamos sentir el alivio del exiliado que finalmente vuelve al hogar.”

*Por cierto: cada persona, sea catedrático, practicante, padre, abuelo, hijo o desentendido de la Psicología Positiva  que me menciona a Csikszentmihalyi me explica cómo se pronuncia… y esa, es la forma correcta 😉 .

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